Cuando un trozo de carbón se transforma en Diamante.

Muchas personas son discriminadas por motivos de raza, sexo, orientación sexual, discapacidad o por padecer enfermedades como el SIDA, trastornos mentales y como no por su apariencia física.
Para que se produzca la discriminación, por tanto, es necesario ver a la persona discriminada como formando parte de un grupo o colectivo por el que se siente rechazo o desagrado.
   La base de la discriminación suele encontrarse casi siempre en los estereotipos, que son creencias, ideas y sentimientos negativos o positivos hacia ciertas personas pertenecientes a un grupo determinado. Cuando se realiza una valoración negativa de una persona  en base al estereotipo, el resultado es el prejuicio. Cuando los prejuicios llevan a una persona a actuar de un modo determinado respecto al individuo o grupo  prejuzgado, el resultado es la discriminación.
Hace unos días conversando con una jovencita sobre este tema, me decía que le ha resultado tan difícil y doloroso conseguir trabajo, porque su apariencia según algunos no es la mejor y su educación es limitada. Para quienes la conocemos la realidad están distintas, es una joven llena de talento, de ganas de servir a otros. Pero ella vive en un barrio humilde, su familia está entre aquellas que están bajo la pobreza, aquello que nuestros economistas no llaman por su nombre: MISERIA, que si en Chile la hay y mucha más de la que vemos, creemos o nos hacen ver. Sus padres trabajan de sol a sol “ganan el pan con el sudor de sus manos y corazones”… que crueles y fríos resultamos a veces… Pero para ella como para muchos y muchas esta siempre la esperanza, las ganas y la esperanza que siempre hay un mañana, un momento en que su luz podrá brillar y descubriremos lo maravilloso, hermoso y grande que resultan aquellos a quienes nosotros miramos como pequeños. Nunca he sido muy amigo de los programas de farándula o aquellos busca talento, pero gracias es esta amiga que llamare ESPERANZA, descubrí tres historia hermosas, tres personas a las que los prejuicios propios y ajenos los mantenían encerrado, pero llego su momento brillaron y como brillaron. Les dejo los videos de sus presentaciones, seguro que como me ocurrió se emocionaran, porque como dice una de las jueces, “Eran trozos de carbón que ahora se convierten el diamantes”

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Te invito a que miremos a nuestro alrededor y  descubrir aquellos trozos de carbón que pueden y deben ser diamantes, recordando, porque nunca esta demás que para los que nos llamamos cristianos no olvidemos que Jesús mismo no dudó en relacionarse con publicanos, pecadores, extranjeros y todo tipo de marginados (Marcos 2:16) Por tanto difícilmente nos podemos considerar seguidores, discípulos de Jesús, si damos espacio en nuestras vidas y en nuestros corazones a los prejuicios.


 “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. “ (Gálatas 3) El cristiano está llamado a mirar con los ojos de Jesús, valorando a cada ser humano como criatura de Dios por la cual Jesucristo entregó su vida.
Rechacemos los prejuicios, huyamos de toda discriminación, superemos las diferencias con el amor que el Señor ha derramado en nuestros corazones en todos los corazones.


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