"la caridad, la primera entre todas, y la esperanza

Hoy la “calidad de vida” según algunos a mejorado, el poder adquisitivo de la población en general da acceso a la tecnología y a todo aquello que el mercado ofrece,  incluso la compra de un vientre, ejemplo de esto es la “paternidad” del cantante español Miguel Bose y otros personajes que hemos conocido de un tiempo a esta fecha, quienes  pudiendo optar por la adopción , prefieren comprar y pagar, mi duda es en que queda y que valor le asignan estas personas a la afectividad y a paternidad – maternidad – a la sexualidad sana, todo se resume al egoísmo , lo quiero entonces lo compro.  El verdadero  precio que se está pagando es bastante más alto, familias a medio vivir , con padres ausentes , niños y jóvenes que experimenta  el abandono afectivo, las personas que van quedando tiradas en el camino porque “no cumplen con los perfiles que se han impuesto” son muchas, es cuestión de querer ver. Parece que la máxima es “Cuanto tienes, cuanto vales”, esto parce decirnos que la desesperanza, la muerte, el hacer del ser humano un “algo desechable o comercializable” se ha entronizado en nuestra realidad actual.

¿Qué respuesta podemos y debemos dar los cristianos a esta realidad? El Papa nos recuerda y llama a vivir la caridad y la esperanza, nos advierte que la codicia y el egoísmo son la raíz de todos los males que vive nuestra sociedad.

Benedicto XVI afirmó hoy que el egoísmo es la raíz de todo pecado y que el hombre nuevo y los cristianos deben evitar la impureza, la inmoralidad, las pasiones, los malos deseos y la codicia de la idolatría.

"La resurrección de Jesús es la plenitud de la vida no sometida ya a la caducidad del tiempo, sino inmersa en la eternidad de Dios. Inicia una nueva condición del ser hombres, que ilumina y transforma el camino de cada día y abre un futuro diverso y nuevo para toda la humanidad",

El Papa, echando mano de la Carta a los Colosenses, de san Pablo, agregó que el "hombre nuevo" no debe "despreciar la realidad terrena" donde vive, pero sí debe "hacer morir, como señalaba el apóstol, la impureza, la inmoralidad, las pasiones, los malos deseos y la codicia de la idolatría".

"En nosotros debe morir el deseo insaciable de los bienes materiales y el egoísmo, la raíz de todo pecado", agregó Benedicto XVI.
El "hombre nuevo", añadió, debe favorecer el desarrollo del ser humano y de la sociedad según la lógica de la solidaridad, la bondad y el profundo respeto por la dignidad de cada uno.


Las virtudes que deben acompañar a la vida cristiana, subrayó el pontífice, son "la caridad, la primera entre todas, y la esperanza, que representa la gran regla de vida del cristiano".

Benedicto XVI señaló que la Pascua es el paso de una vida sujeta a la esclavitud del pecado a una vida de libertad, animada por el amor, "fuerza que abate todas las barreras y construye una nueva armonía en el corazón y en las relaciones con los otros".

Jesús Buen Pastor, el Cristo, verdaderamente ha resucitado y con él resucitamos nosotros. La vida y la alegría que nos da con su Pascua nos impulsan y urge a compartirla con aquellos  a quienes están cerca. Tenemos como tarea y misión hacer resurgir la esperanza donde hay desesperanza, la alegría donde hay tristeza, la vida donde hay muerte".

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