Contra el Credo Neoliberal

Nuestra sociedad está enloquecida por el lucro y ahora parece que se nos está pasando la cuenta. Por lo menos así lo creo, de allí las manifestaciones y reclamos sociales que se engendran en nuestras calles, entre los estudiantes, trabajadores y tantos otros. ¿Será que el modelo neoliberal se agotó?, ¿será que ya son muchos los que se están reconociendo en los que están quedando a la vera del camino, los crucificados, sin  esperanza, sin dignidad, los pobres que en realidad son miserables?

Nosotros tenemos el poder de mantener o cambiar el sistema, si elegimos mantenerlo y abandonarnos a él, tengamos la seguridad que los desplazados sociales seguirán aumentando, si lo hacemos disminuiremos el sufrimiento y tendremos la posibilidad de construir una sociedad más justa, más humana, más solidaria. Creo firmemente que los cristianos tenemos un papel fundamental y principal en la gestación de una nueva sociedad, un modelo social y económico distinto. Que nace de reconocer que creemos, más allá de las palabras que Dios es Amor y Verdad, que estamos en la obligación de vivir ese amor y la verdad que me libera y libera a los otros.

En la historia de la humanidad, todos los sistemas han dejado paso a otros. Han caído de los grandes imperios, las ideologías totalitarias, los gobiernos opresivos que se han presentado como redentores del hombre y han terminado esclavizándolo. Los cristianos estamos llamado a realizar el cambio es inevitable, necesario y urgente. La Fe, el Amor y la Verdad, ya lo lograron y hoy también se puede hacer.

Son muchos, hoy  los templos del Neoliberalismo, los grandes conglomerados económicos-políticos los sostiene y difunden el  nuevo Credo que nos imponen, así lo podemos ver todos los días pero especialmente los domingos en las nuevas Catedrales= los Mall, que se levantan en nuestras ciudades, donde van a rendir culto a este nuevo credo de la acumulación como fin supremo, tantos y ¿cuántos de ellos son cristianos? ¿Acaso tú y yo no nos hemos rendido a ese nuevo credo?

Te invito a meditar nuestro Credo… Creo en Dios Padre Todopoderoso… y luego lee el credo que se nos ha impuesto.

1. Creo en el confort y en la acumulación de riquezas como el fin supremo de la humanidad. Creo que el amor es sexo y la libertad tener dinero para poder satisfacer todos mis deseos.

2. Creo que mi salud depende de empresas que financian los congresos de medicina y controlan la información médica sin más objetivo que generar beneficios.

3. Creo en los bancos como el mejor medio para asegurar y hacer rentable mi dinero y en las inversiones más lucrativas para mejor explotar a los países menos desarrollados.
Los bancos internacionales prestan mi dinero para promover la guerra, sostener y financiar a ambos mandos y perpetuarla lo más posible.
Creo que la guerra es necesaria para robar el petróleo, reactivar la economía o dar salida a las armas obsoletas.

4. Creo que las autoridades hacen bien en guardar todos mis datos para un control absoluto de mi vida.

5. Creo en los paraísos fiscales para que ricos y delincuentes no paguen impuestos.

6. Creo que la publicidad, aunque mentirosa, es buena para incentivar el deseo de cosas sobrantes, artificiales.

7. Creo que el poder debe seguir en manos de las personas más ambiciosas e inmorales. Los partidos políticos son un buen carrusel periódico para hacer muchas promesas que luego no cumplen.

8. Creo que los medios, en manos de los grandes poderes, son bien usados, buscan mi bien, dicen la verdad y me hacen ver la realidad como es.

9. Creo que no hay mejor manera de alimentar la impotencia, desesperación y negar toda posibilidad de cambio que contarnos día a día y minuto a minuto todos los desastres que pasan en el planeta.

10. Creo en la enemistad y divisiones que crean los gobiernos como medio para justificar sus intereses y política y neutralizar mi lucha contra las guerras.
Creo que es un error sustituir la competencia por la colaboración. Con tal de poder comprar muchas cosas, venderé mi tiempo y haré el trabajo más oneroso y así podré evadirme de mi vida tan vacía.

11. Creo que es mejor que se desechen miles de toneladas de comida antes que ofrecerlas a millones de personas que mueren de hambre. Creo normal, por nuestro egoísmo, que haya países , como Haití, que coman galletas hechas con tierra. Las conquistas sociales de Occidente no deben aplicarse a los países desfavorecidos. Apoyo por tanto que haya niños trabajando y así puedo yo seguir comprando productos más baratos.

12. Creo que me pueden utilizar para comer piensos transgénicos, comer carnes con hormonas o consumir todo tipo de aditivos químicos en mi alimentación, porque ellos saben que es bueno y no hay obligación alguna de indicarlo. Creo que es bueno especular con el precio de los alimentos aunque las multinacionales agroalimentarias acumulen ingentes dividendos y controlen la agricultura mundial.

13. Creo que directivos de organismos internacionales (OMS, OIT, FMI, B.M), que sirven a grande corporaciones, se portan muy bien y es correcto que ganen cantidades astronómicas.

14. Creo en la hegemonía del petróleo, y rechazo, para no hundir el sistema, cualquier sustitución por otra energía libre ya descubierta y silenciada.

15. Creo que la persona vale por su dinero y por aparecer en la tele. Modelos a imitar son actores y jugadores de futbol pagados con fortunas inmensas y no los profesores que deben formar a las generaciones futuras.

16. Creo que la experiencia no tiene ningún valor y, en consecuencia, los mayores son un estorbo, no un modelo a seguir.

17. Creo que nuestros dirigentes sólo buscan nuestro bien. Organizaciones secretas (club de Bilderberg, Trilateral, Comité de los 300...) que intentan establecer un gobierno mundial, ya no existen.

18. Creo que el sistema actual es el mejor, debe seguir, los soñadores sólo traen problemas e inestabilidad. Creo que lo mejor es no hacer preguntas, cerrar los ojos y no oponerme a nada. Soy una pieza del sistema, me adapto y enseñaré otros a que lo hagan. No me importa si me hace o no feliz. Tengo miedo al cambio.


Ahora ¿Cuál es tu Credo?


1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuánta razón tienes, gracias por invitarnos a reflexionar. Muchos somos los cristianos- católicos que hemos caído en los encantos de este sistema tan poco humano y para nada cristiano.
Yo como consagrado, debo confesar que así ha sido, que muchas veces me olvido que estos llamado a ser profeta. Acá en Europa cada vez es más visible la brecha que separa a los que están quedando en el camino con los satisfechos, los primeros son muchos y los segundo pocos que además van como ciegos que no vean o no quieren ver.
Dios permita que su Iglesia despierte y sea la voz de los que no tienen voz y la primera en proclamar la Verdad y Libertad del Evangelio.
Fr. Andrés - Italia