¡Oh María!, durante el bello mes a Ti consagrado, todo resuena con tu nombre y alabanza.

Hemos comenzado a celebrar el mes de María, tiempo en que se nos invita a conocer, honrar, amar, profundizando  y contemplando el misterio de la Voluntad de Dios en su vida y la nuestra, en la Iglesia y en el mundo.

María nos da ejemplo de libertad y obediencia, gracias al SÍ, Ella se dejó habitar por Cristo; y el que se deja habitar por Cristo se hace Santo. El Mesías, cual semilla germina en sus entrañas haciendo  presente el Reino que Él viene a instaurar, esto no es solo  un único instante sino a lo largo de toda la vida y en todas las situaciones que ésta trae consigo... “Aquí está la esclava del Señor, que se haga en mí según tú Palabra”, será siempre un camino de fidelidad en medio de un mundo donde el miedo, le egoísmos, y la comodidad parece reinar, un camino de fidelidad ante el dolor, la muerte y la cruz, un camino de gozo y de esperanza y resurrección.


Caminemos junto a María durante estos días en medio del quehacer diario redescubriendo el don sin precio, el tesoro de más valor que cualquier otra. La Fe y nuestra parte en la construcción del Reino.



Hermana peregrina de los pobres de Yahvé,
Profetisa de los pobres libertados,
Madre del Tercer Mundo,
madre de todos los hombres
de este mundo único, porque eres
la Madre del Dios hecho hombre.

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