Abandono de Mascotas =  Abandono de la Compasión y de la Creación.


Antes que leas este post  quisiera adelantarme a algunas cosas: Sí me preocupan y me duelen los niños en la calle, sí soy sensible ante la pobreza- miseria de los los niños que mueren de hambre en Palestina, Iraq o Etiopía y de todo ser humano que es sometido a la miseria en cualquiera de sus expresiones, sean estas por intereses politicos o de cualquier otra indole. 
Es importante aclarar que el hecho de que yo y muchas otras personas dediquemos parte de nuestro tiempo a ayudar a los animales de la calle no significa que no tengamos sensibilidad social; la sensibilidad por la vida debe ser integral, holística, nunca específica, somos y tenemos un mismo origen, las manos del mismo CREADOR. "Y vio Dios todo lo que El había hecho, y todo era muy bueno" 

Ahora sí, Te invito a leer y reflexionar:

Para cualquier peatón, ver perros y gatos en la calle es simplemente ver la fauna urbana. Nuestros ojos ya se acostumbraron a que parte del panorama de nuestras ciudades sea un perro hambriento, tirado en la acera, con un poco de sarna y esa mirada triste clamando vida (muchos no notan esa mirada).


La indiferencia, la insensibilidad y a veces el asco no permite que muchas personas se den cuenta que los animales callejeros son víctimas de un sistema que obliga a los humanos incluso ver a los seres vivos como productos desechables: “¡Ay no! El perro este que compré no es de raza, bótalo en la calle o échalo en (por dar un ejemplo) la UCV (Universidad Central de Venezuela) que allá lo cuidan”, “Mi gata parió 6 gaticos y me están volviendo loc@, hay que botar esos bichos” o casos como “el cachorro me mordió mis zapatos marca Capital’s Ista, sino consigo a quien regalarlo lo dejo en la calle, antes que siga destruyendo”.

 Las calles se llenan de perros y gatos, estos se reproducen, se enferman con la contaminación que nosotros mismos producimos a diario y luego un comité de salud (de cualquier institución relacionada con el tema) clasifica a éstos, que son las víctimas, como plagas.

Pero, ¿qué son las plagas? La Real Academia define esta palabra como “Aparición masiva y repentina de seres vivos de la misma especie que causan graves daños a poblaciones animales o vegetales, como, respectivamente, la peste bubónica y la filoxera”; en ese sentido podríamos razonar diciendo que la principal plaga del mundo es la misma especie humana y que ésta, además, es la causante de la aparición de todas las demás. Sólo hay que razonar que en los ambientes que no son intervenidos por el ser humano las plagas no existen, los ecosistemas mantienen su propio equilibrio de poblaciones; éstas aparecen únicamente donde aparecemos nosotros ¿cierto?

 Pero, volviendo a los animales abandonados. Cuando se les clasifica como plagas entonces el camino que se toma es el famoso rifle sanitario, el envenenamiento por estricnina u otros tóxicos y en los mejores casos sobredosis de ketamina o aplicación eutanasia. La cuestión es que esto no soluciona nada; mientras se hacen planes para erradicar a los animales de las calles más y más personas siguen abandonando otros. La raíz del problema no está en el animal, sino en la persona que lo abandona, desgraciadamente son el perro o el gato abandonados quienes pagan con sus vidas la irresponsabilidad de personas sin sentimientos.

 ¿Y la parte humana? ¿Y la compasión? ¿Qué sienten muchos cuando ven las caras de cachorros, que son bebés, mendigando la comida o intentando cruzar una calle? ¿Cuándo llueve no se despierta tu curiosidad por cómo o dónde están ellos?

Este texto se podría alargar mucho más, pero es mejor terminarlo diciendo que afortunadamente existen muchas personas y organizaciones que dan esfuerzo, trabajo y tiempo para dedicarse a los animales, todos aportando desde un área diferente: planes de vacunación, jornadas de esterilización y castración, centros de adopciones, educación. Pero nada de esto será suficiente si la gente no asume esto como un problema real que está dañando vidas inocentes.



- Adopta una mascota, no la compres.




 Recuerda que la solución no es acabar con ellos, con lo que debemos acabar es con la costumbre de que los animales son objetos ¡La solución está en un cambio de conciencia!


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