SEMANA SANTA "La Pasión por dentro"



                                                I   “Realmente éste era Hijo de Dios”  Mt 27,54



Domingo de Ramos
 
Al entrar en la Semana Santa, hoy Domingo de Ramos,  proclamamos la Pasión de Jesucristo. Pero al escucharla o al leerla por nuestra cuenta hemos de evitar un peligro. Tenemos el riesgo de asistir a ella como espectadores que contemplan unos hechos sólo desde fuera.  Lo que el Espíritu Santo pretende es hacernos conocer cómo Cristo ha vivido la Pasión «por dentro». Se trata de dejarnos iluminar esa interioridad de Cristo. Lo que nos salva no son los simples sufrimientos de Cristo, sino el amor con que los ha vivido, un amor que le ha llevado a dar la vida libremente por cada uno de nosotros, sin distinción ninguna.

Pidamos a Dios Padre que «vivamos siempre de aquel mismo amor que llevó al Hijo a entregarse a la muerte para abrirnos las puertas de la Vida».  La liturgia no es una representación teatral. Nos introduce en el misterio. Y al introducirnos en él no sólo nos hace capaces de contemplarlo en toda su riqueza, sino que el contacto con el misterio de Cristo nos transforma, pues Cristo mismo nos asocia a su vida, a sus actitudes y a sus sentimientos. No podemos entrar en la Semana Santa ni vivirla con provecho si no estamos dispuestos a subir con Cristo a la cruz. Subir con todas nuestras cruces, dolores y pecados, personales, comunitarios y sociales.


El relato de la Pasión según san Mateo subraya además cómo en ella se cumplen las Escrituras. Todo estaba predicho. Nada ocurre por casualidad. El plan del Padre se cumple. Y Cristo vive la Pasión en perfecta obediencia a la voluntad del Padre, «para mostrar al género humano el ejemplo de una vida sumisa a su voluntad».  Cristo puede decir con las palabras del profeta: «El señor Dios me ha abierto el oído y yo no me he rebelado ni me he echado atrás».  Adán desobedeció la voluntad de Dios y nos trajo la ruina; Cristo obedece «hasta la muerte y muerte de cruz» y nos salva.



En su obediencia al Padre y en su amor a nosotr@s  está nuestra salvación. Y esta salvación seguirá haciéndose presente hoy si nosotros prolongamos la entrega de Cristo, su obediencia al Padre y su amor a los hombres. 



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