Cuasimodo, el paso de Jesús por nuestras calles


Hoy nuestras calles se llenan de luz y alegría, las dueñas de casa  dejan sus quehaceres, los niños y jóvenes corren, los hombres tímidamente se asoman a las esquinas, los perros ladran y mueven sus colas, todo el ambiente habla de fiesta.

Es Cuasimodo que se acerca con su colores , aires de campo y devoción , es Jesús Eucaristía que pasa por nuestras calles, va en busca del enfermo como visitante que lleva su alivio y consuelo como pan partido que alimenta , sana y salva. A su paso los corazones se rinden, mas de alguna rodilla se dobla , nadie queda indiferente a su paso.

Esta es  una fiesta religiosa que nació a mediados del siglo XIX en los campos de la zona central de nuestro país. En aquel tiempo, los sacerdotes iban a caballo para entregar la Comunión a los enfermos que no pudieron comulgar en Domingo de Resurrección. Muchos feligreses los acompañaban para que asaltantes no robaran el copón con el Santísimo Sacramento. Los acompañantes de a caballo, en señal de respeto cambian  sus sombreros por pañuelos atados a sus cabezas y esclavinas sobre sus hombros, en reemplazo de las clásicas mantas o ponchos o sobre la mismas.


Aunque han pasado muchos años desde que comenzó esta tradición, el fervor de la fiesta de Cuasimodo se mantiene entre los fieles católicos y aún más, se ha extendido a lo largo del país. En sus inicios y por muchos años se corría sólo a caballo. Con el tiempo se incorporaron otros medios de transporte. Hoy los cuasimodistas se desplazan en bicicletas, carretas tiradas por caballos, motos, autos y hasta camiones y camionetas engalanadas. Miles de personas acompañan al sacerdote en su visita a los enfermos con la Eucaristía para compartir la alegría de Cristo Resucitado. La expresión “cuasimodo” surgió de las primeras palabras en latín de la oración inicial de la misa de este domingo segundo de Pascua, “quasi modo geniti infanti”, que significa “así como niños recién nacidos”, cita tomada de la primera epístola de San Pedro, capítulo 2 versículo 2.


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