“Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna” Jesús nuestra única respuesta ante el temor.


Durante estas dos semana, por distintas razones, sea de trabajo o pastorales me he encontrado con muchas personas, en medio de las conversaciones surge un tema: El temor por las catástrofes que se anuncian”. Que importante resulta especialmente hoy cuando tantos viven en el temor, especialmente cristianos. Recordar que ante el  temor a los anuncios “profeta o adivino” que aparece en los medios de comunicación anunciando catástrofes que se avecinan tal o cual día, y estos anuncios marcan el día a día, llenando de temor que esclavizan los corazones y las almas. La fe en Jesús, Buen Pastor Resucitado transforma nuestra vida, la libera del miedo, le da firme esperanza, la anima con aquello que da pleno sentido a la existencia, el amor de Dios.No podemos olvidar esta nuestra certeza, nuestra fe y respuesta, tampoco podemos confundirla con la desconfianza en las instituciones o personas de estas, seas cuales sean.

 La pregunta que me surge ¿Y donde queda la fe?
¿Sera que como las instituciones que tienen por misión velar por nuestra tranquilidad, ya no dan confianza? ¿Sera que la misma Iglesia – jerárquica, esta perdiendo la confianza del pueblo? ¿Qué pasa?

La fe no es un simple sentimiento de la presencia de Dios en la vida sino fiarse de Dios, confiar en Él. No tiene como fin primario capacitar al hombre para su tarea en este mundo, sino iniciarle a la vida divina que sólo alcanzará su perfección en la vida eterna. La fe es adhesión de la inteligencia a la palabra de Cristo (Evangelio) y entrega confiada a Él de toda la persona. Tiene, por tanto, un carácter intelectual y una dimensión existencial (que abarca a toda la existencia en sus múltiples facetas).

El día de la Resurrección, los discípulos estaban encerrados en casa, llenos de temor e incertidumbre (como muchos hoy) por el recuerdo de la Pasión y terrible muerte de Jesús. Esta situación de angustia cambia radicalmente con la llegada de Jesús. Entra a puertas cerradas, está en medio de ellos y les da la paz que (…) se convierte para la comunidad en fuente de alegría, certeza de victoria, seguridad en el apoyarse en Dios, pasando de la tristeza y el miedo a la alegría plena.

Jesús los saluda de nuevo a ellos y a través del tiempo y la historia a nosotr@s: “La paz esté con vosotros”. No se trata solamente de un saludo, sino “del don que el Resucitado hace a sus amigos; y es, al mismo tiempo, una misión: esta paz, comprada por Cristo con su sangre, es para ellos y para todos, y los discípulos deberán llevarla a todo el mundo. (…) Jesús ha completado su tarea en el mundo, ahora nos toca a nosotr@s sembrar la fe en los corazones, es nuestra misión, nuestro deber entra en nuestras casas y en nuestros corazones, a pesar de que a veces las puertas estén cerradas.

Para terminar, la invitó es reavivar la fe en el Jesús Buen Pastor Resucitado, que nos conoce, nos ama a tod@s y cada un@ con un amor particular, abrir nuestras puertas materiales y espirituales al que esta “vivo y verdadero, está siempre presente entre nosotros, camina con nosotros para guiar nuestra vida”, y que “tiene el poder de dar la vida, de hacernos renacer como hijos de Dios, capaces de creer, de amar y que es nuestra certeza”.

"Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y sabemos que Tú eres el Santo de Dios" (Jn 6, 67-69).







1 comentario:

Anónimo dijo...

Querido amigo, muy cierto nuestra única certeza , nuestra única verdad es Jesús, no podemos vivir en el temor.

Con afecto, Ignacio - Santiago Chile