Cardenal Martini “Una visión evangélica de la Iglesia”



El Cardenal Carlo M. Martini murió el 31 de agosto a los 85 años. Con él se va una de las figuras más prestigiosas, y también más controvertidas, de la Iglesia actual que muchos desearon ver en la silla de Pedro y en tal caso tendríamos una Iglesia muy diferente a la que tenemos o por lo menos ha hubiera encaminado por las sendas de un dialogo franco y libre entre Dios y el hombre de hoy. “Creo que la enseñanza de la Iglesia no se ha expresado muy bien... Estoy seguro de que se puede encontrar una mejor fórmula de las cosas, de modo que el problema se entienda mejor y sea más acorde a la realidad".
El cardenal Martini con la sencillez busco para sí y para todos los creyentes el camino más eficaz para renovarnos y renovar nuestro mundo: Cambiar el Corazón, invitándonos a acercarnos a las máximas espirituales con interés y estimulándonos con confianza a la apertura y encuentro del misterio de Dios en nuestras historias de vida y en la de toda la humanidad.
El recuerdo a su persona  permanecerá con nosotros, en sus obras literarias, en el espíritu de libertad y lucidez con que actuó hasta el fin de su peregrinar y testimonio su fe en Jesucristo Señor de la Vida.
“Ensanchamos el corazón con la fe, la esperanza y la caridad, por medio de las cuales descubrimos en los pequeños signos de lo cotidiano el regalo infinito de Dios que nos sale al encuentro”
(Libro: Abrirse, Card. Martini)



El cardenal Martini (jesuita) nació en Turín en 1927 y fue ordenado sacerdote en 1952. Experto en Sagrada Escritura, el papa Pablo VI lo nombró en 1969 rector del Instituto Bíblico en la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde permaneció hasta 1978. En 1979, Juan Pablo II lo eligió arzobispo de Milán, la diócesis más grande de Europa, que presidió durante 22 años. Creado cardenal en 1983, presidió el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa desde 1986 hasta 1993. En 2002 anunció que sufría la enfermedad de Parkinson y se trasladó a vivir en Jerusalén. 
Regresó a Italia en 2008 y se retiró a una comunidad jesuitas, en Gallarate, en Milán. Tuvo una importante actividad académica e investigadora, publicó numerosos libros y artículos (basta recordar que él fue el único miembro católico del comité ecuménico que preparó la edición griega del Nuevo Testamento). Sus libros sobre los ejercicios espirituales son muy apreciados por la originalidad del enfoque, que combina la lealtad tradicional al modelo ignaciano con una nueva luz sobre las Escrituras. Entre ellos se encuentran Ejercicios ignacianos, a la luz de San Juan, El viaje espiritual de los Doce en el Evangelio de San Marcos, Ejercicios ignacianos, a la luz de San Mateo, Los ejercicios espirituales a la luz de San Lucas y La vida de Moisés, la vida de Jesús, existencia pascual. En total escribió más de 50 libros, muchos de ellos best-sellers, como el que escribió con el semiólogo Umberto Eco.


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