María Inmaculada, mano extendida al Amor.


María no está separada de los seres humanos  por estar exenta de pecado. Al contrario, eso le hace posible extender la mano, ser Madre, Discípula, Apóstol y en especial Sierva, unida a todos nosotros, en su Corazón se gestó y anido el Amor Misericordioso de Dios que la hizo disponible en cada etapa de su vida a la acción de Dios, a compartir y estar atenta al otr@, a todo tipo de personas que se acercan al Hijo ayer , hoy y por siempre, en ellos encuentra todas las realidades que vivimos y la necesidad de sabernos amados. En Ella no existió barrera al amor, porque se fundió e hizo una con el Amor-Hijo que es Señor y Redentor.

¿Cómo es que el pecado pone barreras entre las personas, si fuimos creados por y en el Amor? ¿Hay alguna de esas barreras en tu vida, quizás puesta por el odio, por el deseo de venganza o por orgullo?

Hoy, intento romper una de estas barreras para extender la mano a alguien más, a mi hermano a aquel que reconozco como mi prójimo. Pero también a quien he juzgado o a quien me ha causado algún mal o dolor.

María, tú que gozas del favor de Dios, ayúdanos a ver cuán favorecidos somos, ayúdanos a estas disponibles y atentos.

Tú conociste la Gracia de Dios desde el primer momento de tu existencia, ayúdanos a reconocer la Gracias  y presencia de Dios en cada vida.
Tú eres el reflejo de la belleza, gloria y amor de Dios, porque fuiste primero Sierva, haz que nuestros corazones sean fuente donde mane el amor y entrega.
La tierra de tu ser es Dios, enséñanos a descubrir esa tierra en medio de los dolores e inseguridades del mundo de hoy.
Ruega por nosotros, para que en nuestra humildad y sumisión, también podamos servir a Dios y a l@s herman@s con generoso corazón, sin barreras, sin prejuicios, con corazón sincero.
Amén.

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