SALUTIS HUMANAE SATOR

Fiesta de la Ascensión



Con los ojos y el corazón entre el cielo, la patria prometida y la tierra junto a los hermanos.

La solemnidad de la Ascensión nos llama a una vida fraterna y en comunión con Jesús , Señor de la vida, mostrándonos el camino y como desde nuestra realidad del día a día ir construyendo el Reino con la esperanza puesta en la promesa de la patria verdadera. Dejemos que su presencia actué con la fuerza del Espíritu. 

Oh Jesús, alegría de los pechos,
Oh Sembrador de la salud humana,
Que redimiste al orbe que creaste
Y eres la casta luz de quienes te aman.

¿Qué clemencia te inclina hasta el extremo
De soportar nuestras pesadas culpas,
Y de morir, no obstante tu inocencia,
Para salvarnos de la muerte dura?

Tú violentas el caos del infierno,
Libras a los que en él están cautivos,
Y después de alcanzar tan noble triunfo
Subes hasta la diestra del Altísimo.

Que tu propia indulgencia te constriña
A reparar del todo nuestros daños,
Y a permitirnos contemplar tu rostro,
Y a enriquecernos con su brillo santo.

Tú que eres senda y guía hacia los cielos
Sé la meta de nuestros corazones,
El consuelo de todas nuestras lágrimas
Y el dulce premio a nuestras vidas de hombres.


(Himno de la escuela ambrosiana, está compuesto entre los siglos VII y VIII).

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